Donde el camino se pinta de rojo, el verde de la selva vibra y el aire se colma del canto de cientos de pájaros, puede no parecer un recorrido turístico convencional. Es la continuidad de un compromiso que ya lleva más de diez años. Una vez más, un nutrido grupo de voluntarios de la biblioteca Palabras del Alma, de Pilar, Buenos Aires, decidió que sus vacaciones sean monte misionero adentro, junto a las comunidades aborígenes, donde crean escuelas, capacitan y generan vínculos para toda la vida.
Este año son más de 70 los voluntarios que llegaron para reivindicar los propósitos de solidaridad, capacitación y ese reencuentro místico con la cultura guaraní que los espera cada año en San Pedro, Pozo Azul y, en esta ocasión, también en Campo Grande. Para este grupo, ayudar va mucho más allá de entregar donaciones. La premisa fundamental es la gestión y la construcción de espacios educativos dentro de las comunidades, a fin de que niños y jóvenes accedan a la alfabetización sin perder su identidad, su lengua y sus costumbres.