En Kansas, los compradores de viviendas vieron cómo los tipos hipotecarios a 30 años superaron el 6% esta semana. En el oeste de India, las familias que lloraban la muerte de un ser querido descubrieron que se habían cerrado temporalmente los crematorios de gas.
En Hanoi, Vietnam, los propietarios de las estaciones de servicio colocaron carteles de “agotado”. En Kenia, los cultivadores y comerciantes de té temían que sus exportaciones a Irán se pudrieran en el muelle. Y en Estados Unidos, Canadá, Europa, Gran Bretaña y México, los agricultores se vieron afectados ante el aumento de los costos de los fertilizantes.
El recrudecimiento de la guerra en Irán provocó un duro golpe a una economía mundial que ya se vio afectada por la ruptura del orden comercial internacional, la guerra en Ucrania y la caótica política del presidente Donald Trump.