El entrenador Fernando Aguilera analizó el auge de estas sustancias para bajar de peso y alertó sobre los riesgos de saltearse los procesos naturales. El mercado negro, la pérdida de masa muscular y la importancia de construir hábitos saludables.
El avance de la biotecnología aplicada al rendimiento y la estética instaló un nuevo debate en los gimnasios y consultorios de la región. Los preparadores físicos y entrenadores observan con preocupación cómo la búsqueda de resultados rápidos empuja a muchos usuarios a volcarse hacia los péptidos, sustancias que imitan funciones del organismo pero que requieren un estricto acompañamiento profesional para no poner en riesgo la salud.
En diálogo con Sala Cinco, Fernando Aguilera, personal trainer e instructor, explicó detalladamente el funcionamiento de estos compuestos: “Los péptidos básicamente son la revolución biotecnológica en cuanto a la suplementación”. Según detalló el especialista, se trata de cadenas cortas de aminoácidos que actúan como mensajeros celulares y que el cuerpo asimila con mayor velocidad que una proteína común. Aunque nacieron para tratar patologías específicas, su uso se desvió con fuerza hacia la estética. “El uso mayoritario que se le da al día de la fecha o en la actualidad es para el sobrepeso o para la obesidad”, precisó.
La demanda de sustancias como la semaglutida o el retatrutide creció de la mano de la ansiedad por alcanzar metas físicas en tiempo récord. El entrenador comparó esta conducta con los consumos de la vida cotidiana y señaló: “La inmediatez del celular llegó también a la biología. La gente quiere todo para ayer”. En ese sentido, Aguilera remarcó que un descenso de peso saludable y natural ronda un kilo por semana, pero la promesa de estas aplicaciones altera las expectativas de los alumnos.