Desde Moscú, el presidente ruso, Vladímir Putin, denunció la ofensiva como una “peligrosa aventura” que podría conducir a una “catástrofe” regional.
La cancillería rusa describió la operación como un “acto de agresión armada premeditado y no provocado contra un Estado soberano”, y exigió el cese inmediato de la campaña militar y el regreso a la vía diplomática.
En la misma línea, el presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió que la escalada es “peligrosa para todos” y “debe cesar”.