La modificación reciente de la Ley de Glaciares abrió un nuevo capítulo de controversia en la agenda ambiental del país. Distintos sectores vinculados al ambiente, la ciencia y la sociedad civil expresaron reparos frente a los alcances de la reforma y advirtieron sobre sus posibles impactos en la protección de los ecosistemas de alta montaña.
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Un cambio en la normativa ambiental
La reforma fue promulgada el 9 de abril e introduce modificaciones en puntos centrales del régimen que regula la protección de glaciares y ambientes periglaciares. Entre los cambios, se redefine el alcance de las áreas resguardadas y se habilitan condiciones para el desarrollo de determinadas actividades que hasta ahora se encontraban restringidas.