Las aerolíneas cancelaron miles de vuelos, lo que dejó varados a decenas de miles de pasajeros. Los principales proveedores de energía de la región, como China, Corea del Sur y Tailandia, están restringiendo las exportaciones, mientras que los países dependientes de las importaciones, como Vietnam, se ven obligados a racionar y pedir ayuda a otros.
La aceleración del trance ofrece una señal de lo que ocurre cuando el suministro de petróleo se ve repentinamente asfixiado por una crisis inesperada sin un final claro a la vista. El sufrimiento es más agudo en Asia, donde los países dependen del petróleo de Medio Oriente y tienen reservas limitadas, y los expertos advierten que eso puede presagiar más interrupciones si la guerra se prolonga.
“Estamos observando cómo se verá el futuro de la gasolina (nafta) y el diésel (gasoil) si esto no se resuelve”, dijo James Noel-Beswick, responsable de materias primas de la firma de datos Sparta Commodities.