Margaret Press imaginaba que su jubilación estaría dedicada a una vida tranquila. Después de pasar gran parte de su carrera como programadora informática, pensaba disfrutar de la lectura y profundizar una de sus grandes pasiones: reconstruir árboles genealógicos.
Sin embargo, una idea inesperada cambió por completo su rumbo y la convirtió en una de las figuras más reconocidas de la genealogía genética forense, una disciplina que combina análisis de ADN e investigación familiar para identificar personas y aportar pruebas en causas criminales.