Mi hijo hace bullying, ¿qué hago?

Dia uno
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El acoso escolar es siempre un problema, pero si sospechamos que nuestro hijo es quien hace bullying, a la preocupación se suma el desconcierto; hay que estar atentos para saber cómo actuar

El bullying deja heridas profundas y consecuencias a largo plazo no solo en el chico, chica o adolescente que lo sufre, sino también en quien agrede. Quien hace bullying está buscando éxito y reconocimiento a través del miedo y la manipulación, y cuando lo logra, ese aprendizaje no es bueno porque termina incorporando un modelo errado de cómo manejarse en la vida.

¿Las conductas violentas, pueden desaprenderse? Sí. Según explica Lucrecia Morgan, psicóloga clínica y directora del Equipo Anti Bullying Argentina (ABA), la violencia es un conducta aprendida y que, por tanto, puede desaprenderse. «Es importante enseñarles a los chicos nuevas formas de relacionarse que sean más adaptativas socialmente», señala la psicóloga. En esa línea, advierte: «Hay investigaciones que demuestran que los chicos que son agresores en edad escolar, en la vida adulta tienen muchísimas más posibilidades de cometer actos delictivos o caer en abusos de sustancias, entre otras conductas de riesgo».

¿Qué características tienen los chicos o chicas que agreden a otros? Los agresores suelen ser chicos que disfrutan riéndose de sus compañeros o de sus hermanos cada vez que tiene la oportunidad, infringen habitualmente las reglas y muestran ausencia de empatía y falta de sensibilidad.

¿Qué tengo que hacer si mi hijo o hija hace bullying? Para los padres, reconocer y aceptar que un hijo maltrata a otros chicos, no es fácil. Morgan da las siguientes recomendaciones:

  • Ponete a disposición de la escuela y consultá si ves que hay factores de la personalidad de tu hijo o hija que tienen que ser trabajados.
  • Es importante que entiendas que los chicos no hacen bullying porque sean «malos», sino porque algo les debe estar pasando y no encuentran otra manera de manifestarlo. La responsabilidad es ayudarlos a desarrollar otras formas más sanas de relacionarse con sus compañeros y de expresar lo que sienten.
  • Evaluá la posibilidad de consultar a un especialista. «Si mi hijo está siendo agresor también es probable que tenga un problema con el control de los impulsos. En ese caso, puede ser importante evaluar una derivación a un espacio de terapia o ver si se puede trabajar desde casa mejorando su repertorio de habilidades sociales y encontrando formas más pacíficas de resolver sus conflictos», sostiene Morgan.
  • No confrontes directamente con los chicos, por que eso puede aumentar su resistencia: «No podemos caer en conductas muy estrictas y exigentes que lo anulen y lo dejen solo. Es importante que validemos sus emociones: probablemente él en ese momento se sienta enojado o algo le esté costando y necesite de nuestra contención para poder aprender a resolver los problemas de otra manera», reflexiona la fundadora de Equipo ABA.

Producción: Manuel Indart

Algunas recomendaciones para tratar el tema con los chicos :

  • No lo estigmatices. Explicale que lo que está haciendo está mal, pero no lo etiquetes como «un chico malo».
  • Siempre escuchá primero lo que tu hijo tiene para decirte. Demostrale una actitud comprensiva, pero al mismo tiempo, dejale en claro que deben trabajar para modificar esa situación y que hay conductas que nunca pueden justificarse.
  • Preguntate si tu hijo está especialmente enojado con alguna situación en particular, ya sea en la escuela o en casa.
  • Comentale lo que te contaron otros padres o el colegio. Es posible que él busque desdramatizar los hechos o justificarlos. Podés usar frases como: «Entiendo lo que me estás contando y te creo, pero ¿es posible que algo de lo que cuentan los demás también sea cierto?». Esto te permitirá conseguir más información y mostrarle otros puntos de vista.
  • Generá empatía llevándolo a ponerse en los zapatos de su compañero y preguntándole: «¿Cómo te sentirías vos si te trataran así?».
  • Compartile algunas ideas sobre qué pude hacer para manejar su enojo, por ejemplo: respirar y contar hasta 10; tranquilizarse, ir al baño y lavarse la cara; o pedir ayuda a un adulto.
  • Enseñale a aceptar la responsabilidad de sus actos. Dale la posibilidad de reparar y pedir disculpas. Esto puede incluir alguna actividad reparatoria en casa o en la escuela. Preguntale cómo cree que debe cambiar.

Con respecto a la relación con la escuela, te sugerimos:

  • Asegurale a los docentes que estás dispuesto a trabajar en equipo con ellos para frenar el problema. Recordá mencionarles cualquier situación que esté atravesando tu familia y pueda influir en tu hijo para favorecer la comprensión de sus maestros.
  • Recordá que la escuela no es un enemigo. Aprovechá la ayuda mutua que puedan ofrecerse y trabajen como un verdadero equipo: ambas partes (familia-escuela) quieren lo mejor para los chicos.
  • Trasmitile a tu hijo la autoridad compartida de los adultos con un mismo criterio, ya sea en casa o en el colegio.

Dónde pedir ayuda y más información

  • Equipo ABA: brinda un abordaje integral y multidimensional para reducir los índices de violencia, fortalecer la educación en valores y fomentar la sana convivencia escolar.
  • Libres de Bullying: ofrece herramientas para prevenir, detectar e intervenir en situaciones de bullying en el ámbito escolar.
  • Línea Convivencia Escolar del Ministerio de Educación de Nación: 0800-222-1197. Recepción, derivación y atención de situaciones conflictivas de convivencia en las escuelas y/o situaciones de vulneración de derechos.
  • Argentina Cibersegura: trabaja para crear un espacio digital seguro a través de actividades de concientización y educación.

Metodología. Cómo lo hicimos

Este artículo forma parte de “Hablemos de bullying”, una guía que incluye las voces y las recomendaciones de algunos de las y los principales referentes en esta temática de la Argentina, así como también testimonios en primera persona. Además de las entrevistas cualitativas, se realizó un análisis de datos estadísticos y una compilación de trabajos elaborados por distintas organizaciones gubernamentales y de la sociedad civil, y contó con la curaduría de María Zysman, psicopedagoga y fundadora de Libres de Bullying.LA NACION

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