Ayer, desde la madrugada, comenzó a funcionar el sistema de mano única en las avenidas Lavalle y Santa Catalina, de Posadas. Desde entonces, la primera es de ingreso hacia el centro de la ciudad y la segunda es de salida hacia la avenida Quaranta. Desde la Municipalidad de la capital informaron que con el objetivo de evitar inconvenientes por la novedad, los primeros días habrá agentes de tránsito controlando los distintos puntos de las arterias para informar tanto a conductores como a transeúntes y pasajeros de colectivos. Por esta razón, en una primera instancia no se establecerán multas, sino que únicamente se brindará información para la prevención.
En esta línea, comunicaron que desde la jornada de ayer se apostaron 60 inspectores de la Dirección General de Tránsito en las intersecciones de las avenidas donde se implementó el nuevo sistema.
También se realizaron cambios en los recorridos de los colectivos en dichas zonas, por lo cual se rediseñaron las calles, se cambiaron las ubicaciones de las paradas y se habilitaron herramientas para dar a conocer los nuevos trayectos a los usuarios del transporte urbano de pasajeros. Una de ellas es un código QR mediante el cual los interesados pueden consultar la información e interiorizarse de las localizaciones de los refugios para abordar las unidades. También pueden visitar el enlace www.posadas.gov.ar/manos-unicas
Para entrar a la Terminal de Transferencia de la avenida Quaranta, las unidades se trasladan desde la colectora de dicha arteria con giro a la izquierda hacia la citada estación. En tanto, las nuevas avenidas de mano única se incorporan a las que funcionan desde hace un tiempo sobre las avenidas Blas Parera/Trincheras de San José, López y Planes, Tambor de Tacuarí, Centenario, Fracisco de Haro y Rademacher.
En este contexto, desde la media mañana de ayer se observaban varios tramos de la avenida Santa Catalina con escasa o nula circulación. Tanto las antiguas como las nuevas paradas de colectivos estaban vacías a excepción de una o dos. En los cruces de la mayor parte de la vía se apreciaban agentes que dirigían a los conductores, como también personal encargado de informar a los pasajeros de colectivos a través de folletos. En las paradas antiguas, asimismo, había carteles que señalaban que estaban inhabilitadas.
Agentes
En la zona de las avenidas Santa Catalina y López y Planes había dos agentes de tránsito. Una funcionaria se encargaba de orientar a los choferes, mientras que el otro empleado municipal informaba de los nuevos trayectos a los pasajeros, vecinos y comerciantes cercanos, a quienes entregaba folletería. En este sentido, el inspector dijo a El Territorio que “hasta ahora, no hubo accidentes, pero el problema podría comenzar el lunes (por mañana) porque ahí sí habrá más tránsito, sobre todo de gente que viene de zonas como Itaembé Guazú, que desconoce los cambios”. Comentó que “muy poca gente se desorientó por ahora”, con la salvedad de pasajeros que esperaban colectivos en la mano contraria -Lavalle-. En tanto, hizo saber que “durante la primera semana, vamos a tener que estar todos los días hasta que la gente se acostumbre. Sobre todo, el lunes tenemos que trabajar para la seguridad de los estudiantes”.
Álex, un verdulero de la zona, contó que percibe las modificaciones como favorables en parte; en su caso, porque muchos de sus clientes se movilizan en auto y si ingresan al centro, para poder pasar por enfrente de su negocio “van a tener que dar toda la vuelta”, opinó. Mientras hablaba, una mujer mayor le pidió permiso para sentarse en una silla ubicada en la vereda del local y dijo: “Me voy a quedar acá para ver para dónde va el colectivo de la línea 16 porque no tengo idea”.
Más adelante, en la intersección entre la avenida Santa Catalina y Martín Fierro -en la zona del cementerio La Piedad- también se hallaba un agente de tránsito. El funcionario expresó que “a la gente le cuesta acostumbrarse y eso pasa cuando los cambios son repentinos”. Bajo su punto de vista, los inconvenientes se originan por falta de señalización, que es trabajo de otra área del municipio, por lo cual “tenemos que hacer docencia, que es lo que nos corresponde”.
Marcos González (31), un comerciante zonal, aprobó las alteraciones ya que es conductor y considera que el hecho no le afecta en su negocio, pero se mostró en contra de las nuevas bicisendas en otros puntos de la ciudad. “Solamente perjudican. Por ejemplo, a los taxistas les pasa que los clientes no quieren que los dejen en la vereda de enfrente de sus casas, pero no les queda alternativa porque no pueden estacionar sobre las bicisendas”, remarcó.
También descalificó las nuevas ubicaciones de las paradas de colectivos, una de las cuales se encuentra en medio de las avenidas Martín Fierro y Almirante Brown. “Está mal colocada, no debe estar en medio, y los colectivos ahora estacionan mal. Eso es un peligro”, sostuvo.
En Lavalle
El cruce entre las avenidas Lavalle y Santa Cruz suele ser muy transitado debido a la cantidad de comercios, edificios y población que se asientan en el sector. Aquí, una fila de personas aguardaba ayer para utilizar el cajero automático. Entre ellas, Angélica (68), quien es vecina del barrio y contó que suele movilizarse en las líneas de colectivos 07 y 14. Manifestó que “para ir al centro, no tengo problemas; sino al volver porque bajo más lejos que antes”. En tanto, Lorena (34) piensa que “se agilizará el tránsito”, aunque relató que es usuaria de las líneas 05 y 09 y todavía “no me enteré de los cambios en los recorridos, ni siquiera me di cuenta de que movieron las paradas”.
Mientras que la vendedora Estela (67) manifestó que suele abordar todas las líneas de colectivos que se dirigen hacia el centro de la ciudad, por lo cual “no tengo problemas en este sentido, pero sí al volver porque se complicó todo, ya que tengo que descender más lejos”, se quejó, para finalizar.
Fuente El Territorio