La medida supone un nuevo y duro golpe para la isla, sumida en una profunda crisis económica. La industria del níquel es una de las principales fuentes de ingresos en divisas para el país. Se estima que los ingresos anuales ascienden a unos 500 millones de dólares.
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La isla depende mayormente de sus ingresos por turismo, en caída libre; servicios médicos, en la mira de Washington con una fuerte presión sobre países que mantienen acuerdos de provisión de médicos cubanos; las remesas que envían emigrados a sus familias en la isla y las exportaciones de níquel.
La empresa “prevé suspender operaciones” en la mina de níquel y cobalto de Moa, en el este de la isla y uno de los proyectos industriales más grandes de Cuba.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aumentó la presión sobre el gobierno cubano tras la captura de Nicolás Maduro en una intervención militar estadounidense a Venezuela el 3 de enero. Entonces obligó a Caracas a suspender los envíos de combustible a la isla, lo que dejó a Cuba al borde del colapso energético