“Prohibido ser mujer”: la nueva realidad en Afganistán

Dia uno
Dia uno
*Por Pablo Ariel García

Si sos varón, tenés que seguir está historia. ¿Por qué? Porque nos mira de lejos y hay que romper esa otredad.

Hace unos días cenaba y comenté que me había fascinado The Handmaid’s Tale. Me empezaron a contar, las mujeres ahí presentes, que la crueldad de esa serie las hería, que no la habían podido terminar.

Entonces entendí que lo de Margaret Atwood hasta ese momento me parecía solo una buena ficción, y una semana después la realidad nos desayuna con que el devenir de la corrupta ocupación de Afganistán por parte de la OTAN terminó con un saldo continuo, que no termina de contarse.

Las niñeces y las mujeres (ni hablar de quienes no se reconozcan dentro de alguna arista de su identidad cis) empiezan a sufrir en este pueblo una opresión que para el mundo occidental solo se pude ver por Paramount+, o por los vídeos que inundan Twitter e Instagram con decenas de personas cayendo de aviones, movidas por la desesperación.

Si bancas la guerra, es porque sos necio o porque lucras con ella. Si bancas la misoginia talibán porque enfrente está la OTAN, sos otro tipo de necio (que confundió el “enemigo de los enemigos de mi amigo” con un cruento “amigo de los enemigos de mi enemigo”).

Si bancas la opresión misógina, imagínate vivir una semana así:

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