Para el mes de enero, las expectativas de inflación mensual promedio descendieron al 3,71% (frente al 4,59% de diciembre), mientras que la mediana se mantuvo estable en el 3%.
El informe, elaborado bajo la supervisión de Mariano Fuchila, destaca que la recolección de datos se realizó entre el 5 y el 15 de enero, recabando información a nivel de individuos sobre la percepción del aumento generalizado de precios.
El impacto del cambio metodológico
Este escenario coincide con la implementación, por parte del INDEC, de una nueva metodología de medición basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo 2017/18).
Este cambio técnico reduce la ponderación de los alimentos en la canasta básica y otorga mayor relevancia a los servicios regulados.
En consecuencia, los aumentos previstos para febrero en transporte, alquileres, prepagas y telefonía marcarán el ritmo del índice, mientras el Copom emite alertas por los riesgos de una inflación excesivamente baja.
Disparidad regional y por ingresos
El análisis geográfico revela que el Interior del país presenta la menor expectativa inflacionaria con un 29,5%, seguido por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (33,5%) y el Gran Buenos Aires (35%), que sigue mostrando la mayor inercia.
Es notable que todas las regiones experimentaron una disminución respecto a diciembre.
En cuanto al nivel socioeconómico, la brecha persiste:
- Hogares de menores ingresos: La expectativa descendió del 37,5% al 35,5% (promedio), con una mediana del 30%.
- Hogares de mayores ingresos: El promedio se redujo del 32,4% al 29,2%, con una mediana que se mantuvo en el 25%.
Mientras los sectores mineros celebran precios récord en oro, plata, cobre y litio con un pipeline de 228 proyectos, el consumo interno observa con cautela la evolución de los precios y su impacto directo en los índices de pobreza al cierre del ciclo anterior.