El Presidente inauguró el período legislativo con un discurso marcado por enfrentamientos directos con distintos bloques opositores. Hubo insultos, interrupciones y un clima de fuerte tensión dentro del recinto.
La apertura de sesiones ordinarias en el Congreso estuvo atravesada por un clima de alta tensión política. El presidente Javier Milei protagonizó reiterados cruces con legisladores opositores mientras brindaba su discurso ante la Asamblea Legislativa, en una exposición que combinó lectura formal, respuestas improvisadas y fuertes acusaciones desde el estrado.
Desde los primeros minutos, el mandatario dejó en claro el tono que marcaría la jornada. Ante la falta de aplausos de algunos sectores, lanzó: “Ustedes también pueden gritar porque soy presidente de ustedes aunque no les guste”, lo que generó las primeras reacciones dentro del recinto.
A medida que avanzaba su exposición, Milei interrumpió en varias oportunidades la lectura para responder a gritos provenientes de las bancas opositoras. En uno de los momentos más tensos, apuntó contra legisladores del Frente de Izquierda y cruzó directamente a Nicolás del Caño: “Si vos fueras la representación de los trabajadores tendríamos un problema muy grave, porque ustedes no son más que el cinco por ciento”. Luego agregó una de las frases más resonantes de la noche: “¿Qué te pasa, Chilindrina trotska?”, en alusión a diputadas del bloque.
El clima se volvió aún más áspero cuando el Presidente dirigió críticas al peronismo y a Unión por la Patria. “No pueden aplaudir porque se les escapan las manos a bolsillos ajenos”, afirmó, mientras desde la oposición le reclamaban explicaciones por distintos temas de gestión. Lejos de bajar el tono, respondió: “Sigan mintiendo, manga de delincuentes”, y redobló las acusaciones al sostener que algunos dirigentes opositores “usaron los planes sociales para robarle a la gente”.
Durante otro tramo del discurso, Milei volvió a interrumpirse para confrontar con los legisladores que lo increpaban: “Yo entiendo que ustedes suman con dificultad, pero vayan y miren los números”, dijo al defender los indicadores económicos presentados por el Gobierno. Incluso afirmó que le resultaba “divertido debatir” con la oposición, aunque cuestionó su capacidad técnica y económica.
Las chicanas continuaron cuando se refirió a causas judiciales vinculadas al kirchnerismo, lo que provocó gritos cruzados y aplausos del oficialismo. Entre interrupciones y murmullos generalizados, el mandatario sostuvo que seguiría avanzando con reformas estructurales y defendió el rumbo económico de su gestión.
Así, la apertura del período legislativo quedó marcada menos por los anuncios y más por el tono confrontativo del discurso presidencial, reflejando un escenario político atravesado por la polarización y la tensión dentro del Congreso.