Los agentes federales demoraron al dirigente argentino y a sus colaboradores en el aeropuerto JFK. La justicia de los Estados Unidos investiga al Chiqui Tapia y a dirigentes de la AFA por una presunta estructura financiera que administraba contratos comerciales de la Selección por más de 300 millones de dólares.
El regreso de la delegación de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) tras disputar la Copa del Mundo sumó un capítulo de máxima tensión judicial. El presidente de la entidad, Claudio “Chiqui” Tapia, junto a otros dirigentes de su entorno, resultó demorado en el aeropuerto internacional JFK de Nueva York por agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI). Según trascendió, los efectivos federales le incautaron los teléfonos celulares, computadoras y diversos dispositivos electrónicos antes de que la comitiva abordara el vuelo charter con destino a Buenos Aires.
El operativo demoró la partida del avión de Aerolíneas Argentinas, lo que postergó el arribo del plantel subcampeón del mundo a Ezeiza, donde una multitud esperaba para recibir a los futbolistas. La medida judicial representa un fuerte avance en una investigación preliminar que busca determinar el destino de fondos millonarios vinculados a los contratos comerciales internacionales de la Selección nacional.
La justicia de los Estados Unidos puso la lupa sobre el entramado de firmas que manejan los derechos de la albiceleste. Según consta en los documentos judiciales del caso, Tapia recibió una notificación formal de la justicia norteamericana: “Tapia deberá presentarse a declarar ante la Corte del distrito sur de Florida”. Las autoridades judiciales también le exigieron al mandatario de la AFA que entregue toda la información que posea sobre la firma Tourprodenter, lo que incluye “comunicaciones con Pablo Toviggino, Diego Lucero y Javier Faroni”.
Las cuentas bajo la lupa federal
Los fiscales federales Patrick Gushue, Christopher Ting y Michael Berger encabezan la pesquisa que analiza contratos que superan los 300 millones de dólares. El foco principal de los investigadores está puesto en Tourprodenter LLC, una sociedad registrada en Florida por el empresario Javier Faroni y su esposa, que funciona como agente comercial exclusivo de la AFA para la gestión de amistosos, patrocinios y derechos de televisión.
Las pruebas obtenidas mediante los procedimientos de exhibición de documentos revelaron que los fondos no se concentraban en una sola entidad bancaria. La operatoria financiera se realizaba mediante cuentas en el Bank of America, Citibank, JP Morgan, Synovus y PNC Bank. Los extractos bancarios mostraron movimientos llamativos, ya que el dinero permanecía en las cuentas de destino “durante apenas 24, 48 o 72 horas” antes de ser derivado hacia firmas con escasa actividad comercial conocida.
El avance del FBI sobre los dispositivos electrónicos de los dirigentes busca resguardar pruebas clave para el expediente. Con el análisis de los chats y correos de los teléfonos incautados, los investigadores intentarán reconstruir si la dispersión de fondos hacia estas sociedades radicadas en Florida configura los delitos de lavado de activos o fraude financiero bajo la legislación estadounidense.