El riesgo país argentino alcanzó este lunes los 628 puntos básicos, su nivel más elevado desde marzo, tras acumular once jornadas consecutivas de subas. El indicador elaborado por JP Morgan refleja una mayor exigencia de los inversores frente a la deuda argentina, en un contexto marcado por factores internacionales y dudas sobre la economía local.
El riesgo país argentino extendió este lunes su tendencia alcista y alcanzó los 628 puntos básicos, luego de registrar once jornadas consecutivas de incremento. El indicador elaborado por JP Morgan llegó incluso a tocar las 641 unidades durante la jornada, el nivel más alto registrado en lo que va de 2026.
El índice mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y los títulos de deuda de países emergentes, y funciona como una referencia del costo adicional que debe afrontar un país para financiarse en los mercados internacionales.
El actual nivel se encuentra muy por encima del mínimo registrado durante el año: el 7 de julio había descendido hasta los 403 puntos básicos. Desde entonces, el spread se amplió en aproximadamente 240 unidades, lo que representa un incremento superior al 50%.
Según el análisis de distintos especialistas, la suba responde a una combinación de factores externos e internos, entre ellos el aumento de las tasas internacionales, la incertidumbre financiera global, las dudas sobre la estrategia de deuda argentina y la evolución de variables económicas domésticas.
1. Tasas más altas en Estados Unidos
Uno de los principales factores señalados es el incremento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, que llegaron a ubicarse cerca del 5% anual, un nivel que no se observaba desde 2007.
Ese escenario incentiva a los inversores internacionales a concentrarse en activos considerados más seguros, reduciendo el atractivo de los mercados emergentes, entre ellos Argentina.
2. Mayor incertidumbre internacional
Los conflictos geopolíticos también impactaron sobre los mercados y elevaron la aversión al riesgo global. En ese contexto, los activos de países emergentes sufrieron una mayor presión.
A esto se sumó la evolución del petróleo, que volvió a superar los 100 dólares por barril durante este año, generando nuevas preocupaciones sobre la inflación internacional.
3. La política monetaria de la Reserva Federal
La decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de retomar el ciclo de suba de tasas también influyó sobre el escenario financiero.
Un costo del dinero más elevado fortalece al dólar, encarece el acceso al crédito y puede moderar el crecimiento económico global, afectando especialmente a los países que necesitan financiamiento externo.
4. Las dudas sobre el pago de la deuda
Otro elemento que observa el mercado es la capacidad del Gobierno argentino para afrontar los vencimientos previstos para los próximos años.
En particular, las necesidades de divisas para atender compromisos de deuda soberana con acreedores privados y organismos multilaterales superan los 21.000 millones de dólares durante 2027.
Con un riesgo país superior a los 620 puntos básicos y rendimientos cercanos al 5% anual para los bonos estadounidenses, Argentina debería afrontar tasas cercanas al 11% anual para volver a emitir deuda en los mercados internacionales.
Ese costo financiero limita la posibilidad de obtener nuevo financiamiento externo y obliga al Estado a utilizar dólares propios para cubrir vencimientos de capital e intereses.
5. Reservas y acumulación de dólares
El incremento del riesgo país también coincidió con una menor compra de divisas por parte del Banco Central durante agosto y septiembre.
La disponibilidad de dólares líquidos en las cuentas oficiales es uno de los factores que los inversores observan para evaluar la capacidad de pago de las obligaciones denominadas en moneda extranjera.
6. Actividad económica y tensión social
Entre los factores internos también aparecen las preocupaciones sobre la evolución de sectores intensivos en empleo, como la construcción, la industria y el consumo, además del aumento de la pobreza.
Estos elementos podrían influir sobre la continuidad del programa económico y sobre las expectativas del mercado respecto del futuro político.
Los análisis de las consultoras
Un informe de EcoGo señaló que la caída de los bonos argentinos en dólares “se profundizó” durante la semana pasada. La consultora sostuvo que, si bien la suba de tasas en Estados Unidos agrega presión, la deuda argentina mostró un comportamiento más negativo que otros países de la región.
“Si bien la suba de tasas en EE.UU. sigue sumando presión, la deuda argentina cae mucho más que la de la región, reflejo de un componente idiosincrático montado sobre una economía que no tracciona y encuestas que empiezan a mostrar chances de ballotage con resultado abierto”, indicó el reporte.
Por su parte, los analistas de Mills Capital consideraron que la suba del riesgo país responde a “una combinación de factores externos e internos”.
“A los factores idiosincráticos de Argentina se sumó un contexto internacional más desafiante, marcado por la situación geopolítica y la suba de las tasas americanas, que afecta especialmente a los mercados emergentes”, señalaron.
Desde esa consultora aclararon que el movimiento no necesariamente implica un cambio definitivo en las variables estructurales de la economía argentina.
“No lo interpretamos necesariamente como un cambio en los fundamentals de Argentina, sino como un momento de mayor volatilidad en el que el mercado está poniendo un mayor premio al riesgo”, explicaron.
Además destacaron como elementos positivos la acumulación de reservas, el superávit fiscal y la mejora del frente externo.
“Hacia adelante, la evolución del riesgo país va a depender de que estos fundamentals se mantengan y de cómo se despejen las incertidumbres políticas. Si el escenario internacional se normaliza y Argentina continúa mostrando mejoras en sus variables fundamentales, hay espacio para que parte de esta prima de riesgo se vuelva a comprimir”, concluyeron desde Mills Capital