La situación clínica de la mujer de 63 años que el martes por la mañana intentó prenderse fuego en una comisaría en Campo Grande es delicada y se agravó. Contrario a lo que se anhelaba en los últimos días, el último parte médico mostró desmejorías: se encuentra en estado crítico y en terapia intensiva, con las vías respiratorias comprometidas.
Lo sucedido esa mañana despertó preocupación y conmoción: las imágenes de la cámara de videovigilancia graficaron cómo la señora, cuya identidad se preserva, ingresó a la sede policial ya rociada en alcohol.
Dejó sus pertenencias cerca de la puerta, y en voz casi baja habría dicho «por lo que le hicieron a mi hijo», cuando sacó de su abrigo un encendedor, lo prendió y se lo pasó cerca del cuerpo, húmedo de líquido inflamable. Consecuencia de ello, las quemaduras afectaron al menos un 35% de sus tejidos y, desde entonces, permanece en estado crítico en el hospital Samic de Oberá.
De acuerdo al informe médico que pudo conocer El Territorio, se encuentra bajo mal pronóstico general y con respiración mecánica hemodinámicamente inestable -es decir, ritmo cardíaco irregular-.
Además, ya está con tratamiento y medicación, recetada tras haber sido sometida a una cirugía plástica para la recuperación de su piel y sus órganos.
Mientras se sigue su estado de salud, investigadores de la Unidad Regional XI de Aristóbulo del Valle trabajan en la reconstrucción de los momentos previos al episodio, incluyendo el contexto personal y familiar de la mujer.