Al menos 26 personas, entre ellas un bebé, perdieron la vida tras el naufragio de dos embarcaciones que transportaban a casi 100 migrantes frente a la isla italiana de Lampedusa, en el sur del país. Según reportes de medios locales y de la agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), alrededor de una docena de personas permanecen desaparecidas mientras las autoridades continúan con la búsqueda de sobrevivientes.
El vocero de Acnur, Filippo Ungaro, expresó a través de su cuenta de X su “profunda angustia por otro naufragio frente a la costa de Lampedusa, donde asistimos a los sobrevivientes”. Entre los cuerpos recuperados se encuentran los de un recién nacido y tres adolescentes, dos varones y una mujer, según fuentes citadas por el diario Corriere della Sera. Hasta el momento, sesenta personas lograron ser rescatadas y trasladadas a un centro en Lampedusa.
De acuerdo con los testimonios de los sobrevivientes, entre 92 y 97 migrantes viajaban a bordo de las embarcaciones que habían partido desde la costa de Trípoli, en Libia, la noche anterior al accidente. Se desconoce cuánto tiempo permanecieron en el mar antes de ser avistados por los equipos de rescate. El alcalde de Lampedusa, Filippo Mannino, indicó que el naufragio ocurrió “presumiblemente al amanecer”.
El incidente se desencadenó cuando un helicóptero de la Guardia di Finanza detectó a una de las embarcaciones en evidente peligro poco después de las 11 de la mañana, hora local. Al llegar, los rescatistas encontraron la nave volcada y a los migrantes en el agua. Los sobrevivientes alertaron sobre una segunda embarcación que, según informaron, ya se había hundido.
Este nuevo desastre se suma a la estadística que reporta Acnur, según la cual 675 migrantes han muerto este año intentando cruzar el Mediterráneo central, sin contabilizar la tragedia ocurrida este jueves. En los primeros seis meses de 2025, más de 30.000 personas arribaron a Italia por mar, lo que representa un incremento del 16% respecto al mismo período del año anterior. La agencia de la ONU destacó la necesidad de “fortalecer las vías legales de migración” para evitar más muertes.
La tragedia provocó reacciones diversas entre organizaciones y autoridades. La ONG Sea Watch, con base en Alemania, expresó su “ira y frustración”, indicando que sus barcos podrían haber realizado los rescates de manera inmediata si el gobierno italiano hubiera dado instrucciones oportunas. Por su parte, el ministro del Interior de Italia, Matteo Piantedosi, condenó el naufragio y subrayó la necesidad de prevenir estas travesías peligrosas y de combatir a los traficantes de personas.
En contraste, Médicos Sin Fronteras criticó la gestión italiana: “Mientras se recuperan los cuerpos, las mismas autoridades que llorarán a estas víctimas garantizan que estos desastres sigan ocurriendo”. Save the Children alertó sobre la vulnerabilidad de los menores, señalando la posible pérdida de una niña de aproximadamente un año y medio en el accidente.
La ruta migratoria desde el norte de África hacia el sur de Europa sigue siendo una de las más peligrosas del mundo. La Organización Internacional para las Migraciones calcula que en los últimos diez años casi 24.500 personas murieron o desaparecieron intentando cruzar el Mediterráneo. La mayoría de estas tragedias involucran embarcaciones pequeñas que parten de las costas de Túnez y Libia.
El naufragio más mortal registrado cerca de Lampedusa ocurrió el 3 de octubre de 2013, cuando un barco con más de 500 migrantes se incendió y hundió, provocando la muerte de al menos 368 personas. Cada nueva tragedia resalta la urgencia de políticas europeas y regionales más efectivas para proteger a quienes arriesgan sus vidas en busca de seguridad y oportunidades.
Esta última catástrofe frente a Lampedusa no solo evidencia los riesgos extremos de la migración irregular, sino también la necesidad de reforzar los mecanismos de rescate y las vías legales de acceso a Europa para evitar que se repitan pérdidas humanas tan devastadoras.
FUENTE: Infobae.