Tras el ruido por el INDEC, el equipo económico del Gobierno Nacional espera una “lluvia de dólares” y mejora de la economía

Dia uno
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El Gobierno nacional atraviesa su primer sobresalto financiero del año tras la decisión de postergar la implementación del nuevo índice de inflación y la salida de Marco Lavagna del INDEC. El episodio generó ruido en los mercados, pero en el equipo económico aseguran que no altera el rumbo general y que las expectativas están puestas en un segundo trimestre con menor inflación, mayor ingreso de divisas y señales de recuperación de la actividad.

Desde lo financiero, el arranque de año había sido favorable. El Banco Central sostiene compras diarias de dólares, avanza la acumulación de reservas y el riesgo país se mantiene en niveles más bajos que en 2024. La estabilidad cambiaria es leída como un síntoma de recuperación de la demanda de pesos, lo que permite al BCRA intervenir sin presionar sobre el tipo de cambio.

La discusión por el índice de inflación abrió interrogantes, aunque analistas señalan que el proceso de desinflación ya venía mostrando una desaceleración más lenta desde mediados de 2025. Las miradas ahora están puestas en abril, mes en el que distintas consultoras prevén que el índice mensual podría perforar el 2%.

El segundo trimestre aparece como un punto de inflexión. A la evolución de los precios se suma la expectativa por la liquidación de la cosecha gruesa, que implicaría un ingreso significativo de dólares desde fines de abril. Ese flujo permitiría fortalecer reservas y, al mismo tiempo, sostener la baja del riesgo país.

Algunas proyecciones privadas sostienen que, si los bonos continúan en alza, podría consolidarse un clima financiero más favorable que impulse sectores vinculados al crédito y la inversión. En ese esquema, la construcción vuelve a ser observada como un motor potencial, ya que combina efecto multiplicador y generación de empleo.

Los últimos datos oficiales muestran señales de recuperación en ese sector, aunque todavía por debajo de los niveles de 2023. La mejora en la actividad de la construcción es vista como un anticipo de un posible rebote más amplio si se consolidan condiciones de estabilidad.

En paralelo, el acuerdo comercial con Estados Unidos es presentado por el oficialismo como un respaldo a la estrategia de apertura. Desde el Gobierno destacan que el entendimiento podría traducirse en mayores exportaciones, especialmente de carne, además de una reducción de aranceles para distintos productos argentinos.

La misión del FMI que se encuentra en el país también forma parte de ese esquema de respaldo externo. En el equipo económico confían en que la relación con el organismo ayude a reforzar la credibilidad del programa y a sostener el proceso de normalización macroeconómica.

En el plano financiero, las tasas de interés de corto plazo muestran una tendencia a la baja. Esto, junto con la estabilidad cambiaria, es interpretado como señal de que los pesos emitidos para comprar divisas no están presionando sobre el dólar, en un contexto de mayor preferencia por activos en moneda local.

Los mercados globales, sin embargo, mostraron volatilidad en los últimos días, con caídas en acciones tecnológicas y criptomonedas que también impactaron en activos argentinos. Hacia el cierre de la semana se observó una recuperación parcial que trajo algo de alivio.

A nivel interno, la discusión por la reforma laboral se suma a las variables que siguen de cerca los inversores. El Gobierno busca avanzar con el proyecto como señal de transformación estructural, aunque enfrenta resistencias políticas, en especial por el capítulo vinculado al impuesto a las Ganancias.

Pese al arranque positivo en varias variables financieras, el desafío central sigue siendo la economía real. La incógnita es si la baja de la inflación se consolidará y, sobre todo, si la recuperación de la actividad logrará sentirse en el empleo y en los ingresos de la población.

Ese escenario será parte de la agenda cuando el ministro Luis Caputo reciba a representantes de la Unión Industrial Argentina. El diálogo con el sector productivo aparece como una pieza clave para evaluar si el ordenamiento macroeconómico puede traducirse en una expansión más visible de la economía en los próximos meses.

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