La cancelación oficial del duelo entre Argentina y España desarticuló la hoja de ruta de la Selección de cara al Mundial. Sin el cruce de campeones ni el amistoso frente a Qatar, el cuerpo técnico nacional perdió las únicas pruebas de nivel que tenía en agenda. Ante este escenario, Claudio Tapia cuestionó la postura de la UEFA y detalló las razones del conflicto.
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La Finalissima entre la Selección Argentina y España fue cancelada de manera oficial. La UEFA anunció a través de un comunicado que no se logró un consenso con la Asociación del Fútbol Argentino para definir la sede del encuentro. El partido entre el campeón de América y el de Europa representaba uno de los compromisos más importantes en la preparación para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
Esta situación genera un escenario imprevisto en la planificación de Lionel Scaloni. El entrenador nacido en la tranquila Pujato, Santa Fe, ya había presentado una prelista de futbolistas con el objetivo de que sus clubes estuvieran al tanto de una posible convocatoria. Sin embargo, con la suspensión del duelo, ese panorama queda en pausa y el cuerpo técnico pierde una oportunidad clave para probar jugadores y evaluar variantes.
Además, el amistoso que Argentina tenía previsto disputar ante Qatar para completar la ventana FIFA ya se había descartado previamente por el conflicto en Medio Oriente. De esta manera, el seleccionado nacional no tiene partidos en su agenda antes de la defensa del título mundial.
El fracaso de las negociaciones
El encuentro entre la Albiceleste y la Roja tenía como sede original a Qatar y debía jugarse el 27 de marzo, pero quedó en suspenso tras el estallido del conflicto bélico. A partir de ese momento, comenzaron las gestiones para encontrar un nuevo escenario. La primera propuesta que llegó desde Europa fue disputar el partido en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid en la fecha pautada. La AFA rechazó esa posibilidad, una postura que además contó con el respaldo de la Conmebol.
Según explicó la propia UEFA en su comunicado, después de esa negativa se propuso jugar dos partidos. El plan consistía en un encuentro en España el 27 de marzo y otro en Buenos Aires durante una futura ventana internacional antes de los torneos continentales de 2028. Esta alternativa tampoco fue aceptada por la dirigencia argentina.
Posteriormente, la entidad que conduce Claudio Tapia presentó una última contraoferta para que el partido se juegue el 31 de marzo en el Estadio Olímpico de Roma. Sin embargo, la UEFA no aceptó esas condiciones y, ante la falta de un punto en común, decidió cancelar el evento de forma definitiva. Ahora, la AFA analiza dos opciones: buscar un rival de urgencia para aprovechar la fecha FIFA o citar igualmente a los jugadores para que se entrenen diez días en Ezeiza.