Entre las dudas que dejó el esperado acuerdo que puso fin a la guerra en Irán, el presidente francés, Emmanuel Macron, dio comienzo a la cumbre del G7 con una recepción oficial en un lujoso hotel de la localidad balnearia de Evian, en una colina con vistas al lago Léman y a la vecina Suiza.
Esta recepción marcó el inicio de tres días de negociaciones en las que los conflictos en Irán y Ucrania, los desequilibrios macroeconómicos globales o el desarrollo de una inteligencia artificial segura, rápida y eficaz definirán la agenda con la presencia excluyente de Donald Trump.