El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a elevar la tensión internacional con una dura advertencia hacia Irán, al asegurar que el país podría ser “destruido en una sola noche” si no cumple con las exigencias de Washington.
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El mandatario fijó como plazo límite la reapertura del estratégico Estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio global de petróleo. Según afirmó, de no haber avances, Estados Unidos podría lanzar ataques masivos contra infraestructuras críticas iraníes, como puentes y plantas energéticas.
Las declaraciones se dieron en el marco de un evento por Pascua en la Casa Blanca, donde Trump consideró “un paso importante” la propuesta de un alto el fuego por 45 días, aunque aclaró que no sería suficiente para poner fin al conflicto.
Mientras tanto, desde Teherán rechazaron la iniciativa al considerarla una maniobra impulsada por Washington. En paralelo, distintos países buscan encauzar negociaciones diplomáticas para frenar una escalada que ya lleva varias semanas, tras los ataques de Estados Unidos e Israel y la posterior respuesta iraní con misiles y drones en la región.
Consultado sobre la posibilidad de que los bombardeos a infraestructuras civiles sean considerados crímenes de guerra, Trump fue tajante: restó importancia a esa hipótesis y sostuvo que el verdadero problema sería permitir que Irán desarrolle armamento nuclear.
Además, el presidente dejó en claro su postura económica sobre el conflicto, al señalar que tomaría control de los recursos petroleros iraníes, aunque reconoció que una parte de la sociedad estadounidense prefiere una resolución pacífica.