La explosión de un dron ucraniano derribado por las defensas antiaéreas en una playa del sur de Rusia dejó este lunes al menos siete muertos, entre ellos tres niños, y cerca de medio centenar de heridos, informaron las autoridades locales.
Las alarmas antiaéreas no se activaron. El ataque tomó desprevenidas a cientos de familias junto al mar en pleno verano (boreal), según la prensa rusa independiente.