Un paraguas negro, veneno y la KGB: el crimen que parece salido de una película de espías, pero ocurrió en Londres en 1978

Dia uno
Dia uno

La mañana del 7 de septiembre de 1978, Gueorgui Márkov atravesaba apurado el Puente de Waterloo; no tuvo tiempo, como otros días, de contemplar el Támesis. Quería llegar puntual a su trabajo en la BBC. Al detenerse en la parada, a lo lejos vio venir el colectivo que debía tomar. Se distrajo buscando las monedas en el bolsillo de su saco, hasta que un sacudón lo estremeció. Un hombre, más apurado que él, lo había chocado. Llevaba traje, un piloto y un largo paraguas negro; con el paraguas, en el topetazo, le había pegado en la pierna. El hombre le pidió disculpas casi sin mirarlo y se subió a un taxi, que arrancó raudo. Márkov sintió un pinchazo en su pantorrilla y luego un ardor. Pero no le dio mayor importancia. Ya en el colectivo se tocó la pierna y la notó algo hinchada, se le había formado una prominencia, una especie de grano.

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