Durante diez años, Alan y Katie Donegan siguieron una rutina que muchos considerarían extrema. Esa disciplina, sumada a distintas estrategias de ahorro, les permitió jubilarse anticipadamente.
Para la pareja, que vivía en el sur de Inglaterra, no era sufrimiento, sino una forma de alcanzar su objetivo: comprar su libertad financiera mucho antes de la edad promedio.