Tras el velorio del niño asesinado en la balacera del domingo, familiares y vecinos atacaron la casa de un presunto narcotraficante. Luego, se enfrentaron con los efectivos policiales que llegaron al lugar. El padre del nene recibió al menos cinco balazos de goma.
Familiares del niño de 11 años que murió anoche tras un ataque a balazos en el noreste de Rosario y vecinos del barrio atacaron a piedrazos e intentaron prender fuego la casa del acusado de vender drogas en la zona. El sospechoso, a quien identifican como uno de los responsables del crimen y es conocido bajo el mote de “El salteño”, se defendió a los tiros con un arma de 9 mm y con botellas de vidrio desde el primer piso de la vivienda.
Uno de los momentos de mayor tensión se vivió cuando los vecinos prendieron fuego una moto que sería del presunto narcotraficante. Tras su explosión, llegaron al lugar efectivos de la Policía provincial. El hombre se intentó escapar por los techos pero fue finalmente detenido. Posteriormente, y tras algunas maniobras de distracción, detuvieron también a tres de sus familiares.
El padre del niño utilizó mazas y martillos para tirar abajo la vivienda, que está ubicada a la vuelta donde fue ejecutado Máximo Jerez. Entre corridas y gritos, los vecinos lograron ingresar por atrás a la casa del sospechoso con botellas con combustibles. La casa fue destruida.
Luego de la detención, se produjeron también enfrentamientos entre la Policía que respondió con balas de goma y los vecinos, que tiraron piedras y otros elementos contundentes. “Siempre matan a los inocentes por culpa de ellos. Ahora no me lo larguen”, reclamó uno de ellos al referirse al accionar de los efectivos.
El padre de Máximo recibió cinco tiros de balas de goma, según se pudo ver en las transmisiones televisivas. El hombre apuntó directamente contra los efectivos policiales: “Esta es la justicia que tenemos, arreglan con los transeros y después los largan”, denunció.
Los incidentes ocurren tras el velatorio que se desarrolló durante toda la mañana para despedir a Máximo, el niño que recibió el domingo por la madrugada en el barrio Empalme Graneros un disparo cuando se encontraba en la puerta de su casa junto a otros chicos. De un momento a otro, un hombre comenzó a disparar hacia algunas personas y allí se desencadenó el trágico desenlace.