Imputaron al presunto femicida de Luciana de Almeida

Dia uno
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El Juzgado de Instrucción de San Pedro imputó ayer por femicidio -es decir, homicidio agravado por mediar razones de género- a Tomás Emerson Gómez (24), acusado de haber asesinado de un disparo en el rostro a su pareja, Noelia Luciana Fonseca de Almeida, de 30, el pasado sábado 27 de diciembre en el barrio Obrero de la ciudad de Bernardo de Irigoyen.

La cita indagatoria se concretó cinco días después de la detención del acusado y tras las fiestas de Año Nuevo. Con la recepción del sumario en sede judicial, el sospechoso tuvo su primer contacto oficial con la Justicia y poder dar su versión de lo sucedido además de ser notificado formalmente de los motivos de su detención.

Según pudo confirmar El Territorio con fuentes con acceso al caso, Gómez oyó en silencio los cargos y pruebas que existen hasta la fecha en su contra. En ese contexto, y tras análisis minucioso de la evidencia, el magistrado Ariel Belda Palomar acusó formalmente a la pareja de Fonseca de Almeida por el delito de femicidio agravado por el uso de arma de fuego.

Atacada en su casa 

Como ya informó este diario, el ataque ocurrió en horas de la noche, dentro de la vivienda que la pareja compartía. Según la reconstrucción del caso, Gómez le disparó a De Almeida a corta distancia, provocándole la muerte en el acto.

En la casa se encontraba la hija de la víctima, una niña de 9 años, que dormía al momento del disparo y fue testigo directa de la escena posterior al crimen. “El disparo la despertó. Se subió arriba de la cama y vio a su mamá sangrando. La nena contó todo con detalles”, relató Susana Padilla, prima de Luciana, en declaraciones a Radioactiva 100.7.

Luciana trabajaba como niñera para una familia de Bernardo de Irigoyen: “Era una chica muy buena, muy tranquila. No era una persona que se supiera defender”, la describió su prima al recordarla.

Sobre la relación que mantenían agresor y víctima, Padilla señaló que Emerson Gómez ya tenía al menos dos denuncias por violencia de género radicadas por la misma de Almeida, con quien llevaba entre seis y siete meses. “Cuando él tomaba se ponía agresivo. Hubo unas tres peleas fuertes y en dos ocasiones él le pegó. Ella lo había denunciado”, afirmó la familiar.

De acuerdo a ese relato, las agresiones no fueron hechos aislados. La mujer habría vivido bajo un clima constante de amenazas que terminaron por alejarla de su entorno. “Él le metió miedo y la alejó de todos los familiares”, sostuvo Padilla.

Piden resguardar a la menor

Según contó Padilla, el presunto femicida después del ataque, lejos de auxiliar a la hija de su pareja, la involucró y perpetuó un daño emocional que difícilmente pueda ser arrancado de su memoria. “Tomás le pidió a la nena que le arregle el bolso porque él se iba. Le dijo que la mamá iba a quedar bien”, relató Susana.

Luego, llevó a la menor hasta la casa de la patrona de Luciana y se dio a la fuga. Fue esa mujer quien más tarde radicó la denuncia en la Comisaría de Irigoyen.

El sospechoso fue capturado poco más de 24 horas después del ataque: según confirmaron voceros policiales, Gómez habría estado cerca de la comisaría de Dos Hermanas junto a su empleador, y habría manifestado su intención de entregarse.

Violencia que se agrava

La muerte de Luciana Fonseca de Almeida se convirtió en el femicidio número once relevado por la Justicia provincial en lo que va del 2025, un dato que vuelve a poner el foco en la gravedad de la violencia de género en Misiones y qué eficacia tienen los mecanismos de prevención y protección.

La situación de la niña, testigo del crimen, es hoy una de las mayores preocupaciones de la familia. “Por ahora está con mi hermana”, explicó Padilla, aunque esperan que el Juzgado interviniente resuelva que quede al cuidado de la abuela materna.

En ese contexto, la familia cuestionó la respuesta del Estado frente a las denuncias previas. “Yo creo que es floja la ley. Muchas mujeres llaman a la Policía y demora mucho en llegar. Después ya no hay qué hacer”, sostuvo Padilla, al reclamar una intervención más rápida y efectiva ante las situaciones de violencia.

El pedido central es que el crimen no quede impune. “Pedimos que él pague por lo que hizo y que no sea cosa que en dos o tres años esté suelto buscando otra víctima. Justicia, más que nada, por la nena”.

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