A pocos días de cumplir tres meses al frente de su cargo, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ha ordenado una reducción drástica de la planta de trabajadores bajo su órbita. La meta establecida para el mes de febrero es alcanzar una disminución del 20% en la nómina, lo que se traduce en el recorte de al menos 500 empleados de un total de 3.018 que registra actualmente el organismo según datos del INDEC.
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Este proceso de achicamiento, que se realiza en coordinación con el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado liderado por Federico Sturzenegger, no solo afecta al personal, sino que también implica una reestructuración del organigrama para eliminar competencias duplicadas. Bajo el análisis de la Unidad de Asesores, las áreas de Innovación, Ciencia y Tecnología a cargo de Darío Genua, y de Ambiente y Turismo dirigida por Daniel Scioli, son las que registran mayor volumen de personal y donde se espera una aplicación inmediata del recorte.
Además de la reducción de personal, la gestión de Adorni ha oficializado otras medidas de austeridad. Entre ellas destaca la revocación inmediata de la asignación de 78 vehículos oficiales para empleados y la prohibición de viajes en clase ejecutiva (business) para funcionarios, quienes ahora deberán trasladarse en clase turista. Esta política de «vuelos de línea» se alinea con la impronta que ya aplican Karina Milei y Martín Menem en sus actividades oficiales.
El plan no se detiene en la Jefatura de Gabinete, ya que Adorni y Sturzenegger proyectan una reducción adicional del 10% en la planta total del Estado. «La motosierra es constante», sostienen desde el entorno del ministro coordinador, reforzando la idea de que «no hay plata» y que la administración pública debe «predicar con el ejemplo». Mientras tanto, el ex vocero presidencial mantiene reuniones individuales con los demás ministros para detectar nuevas áreas donde aplicar ajustes.