La Selección argentina dejó su base de entrenamiento en Kansas City y viajó cerca de 900 kilómetros hasta Dallas, donde disputará su segundo compromiso del Mundial 2026 frente a Austria y, días más tarde, también se medirá con Jordania. Se trata de una ciudad con escasa tradición futbolística, pero que por estos días comienza a vivir el desembarco del torneo más importante del mundo.
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A diferencia de otros grandes centros deportivos, Dallas no tiene al fútbol como eje principal de su identidad. Sin embargo, la llegada de miles de hinchas argentinos ya empieza a modificar el pulso cotidiano de una ciudad que habitualmente se caracteriza por la tranquilidad.