Luego de un debut convincente con triunfo por 3 a 0 frente a Argelia, la Selección Argentina ya tiene la mira puesta en su segundo compromiso del Mundial 2026. Del otro lado estará Austria, un rival que llega fortalecido tras vencer 3 a 1 a Jordania y que representa una amenaza diferente por su identidad táctica y la influencia de su entrenador, Ralf Rangnick.
Aunque en la previa no aparece entre los principales candidatos al título, el conjunto europeo se ganó el respeto de propios y extraños por la solidez de su propuesta y por un proceso que viene consolidándose desde hace varios años.