Campeones del mundo y referentes históricos apuntaron contra el presidente del organismo, Gianni Infantino, por intentar privatizar los Mundiales. Denunciaron que la conducción actual sobrepasó los límites éticos y reclamaron que los jugadores y los aficionados tengan voz real en las decisiones.
Un grupo de exjugadores de elite, entre quienes destacan los campeones del mundo franceses Emmanuel Petit, Bixente Lizarazu y Robert Pires junto al ícono marfileño Didier Drogba, rompió el silencio con el fin de cuestionar a la cúpula de la FIFA. Este grupo de jugadores hizo público su descontento a través de un duro pronunciamiento, exigió que se concrete una transformación profunda en la conducción de la entidad madre del fútbol asociado.
La reacción colectiva estalló debido a la controvertida propuesta que impulsa el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para vender una participación estratégica de los derechos de los Mundiales a inversores privados. Esta iniciativa colmó la paciencia de los protagonistas, quienes consideraron que la actual gestión comercializa el juego sin límites éticos. Ante este panorama, los exfutbolistas difundieron en sus redes sociales un fuerte descargo conjunto.
A continuación, presentamos la carta completa de las leyendas del fútbol mundial:
«Como jugadores, el fútbol nos lo ha dado todo y nosotros le hemos dedicado nuestras vidas. Sabemos que ninguno de nuestros logros habría sido posible sin los aficionados, cuya pasión y compromiso son la base de este deporte.
Durante demasiado tiempo, hemos visto cómo se han tomado decisiones importantes sin consultar ni tener en cuenta a los jugadores, y sin considerar a los aficionados que sostienen este deporte. Los acontecimientos recientes han hecho imposible seguir guardando silencio. Ya basta.
El cambio es necesario. El poder ha nublado la capacidad del actual liderazgo para distinguir entre sus propios intereses y lo que realmente es mejor para el fútbol. Dentro de la FIFA hay buenas personas que quieren recuperar la confianza, pero una nueva era requiere un cambio estructural.
Por los aficionados, por los jugadores y por el bien del fútbol, no volveremos a guardar silencio».