Los representantes de la CGT acusaron al Gobierno de montar un show en el Consejo del Salario y analizan nuevas medidas de fuerza

Dia uno
Dia uno

Los representantes de la Confederación General del Trabajo (CGT) profundizaron su enfrentamiento con el Poder Ejecutivo tras el fracaso de la última convocatoria para definir el nuevo piso de los ingresos. El dirigente sindical Cristian Jerónimo defendió la decisión de abandonar el encuentro oficial y denunció que la gestión nacional busca utilizar el Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil para convalidar decisiones que ya fueron tomadas de antemano en los despachos oficiales.

La ruptura de las negociaciones se produjo en un escenario de fuerte tensión, donde el Gobierno nacional impulsa un piso de ingresos de un millón de pesos. Ante la falta de avances, la central obrera decidió endurecer su postura y llevar el conflicto a las bases para definir cómo continuará el plan de lucha en las próximas semanas.

Jerónimo fue tajante al explicar los motivos que llevaron a los representantes de los trabajadores a levantarse de la mesa de negociación: “No existe una discusión real”. Según detalló el referente gremial, la dinámica de los encuentros oficiales perdió su naturaleza de debate paritario para transformarse en una puesta en escena del oficialismo. En ese sentido, el cotitular de la CGT acusó directamente a los funcionarios de buscar “montar un show” en lugar de habilitar un canal de diálogo genuino con los sectores productivos.

El malestar de los dirigentes sindicales radica en la metodología que aplica la Secretaría de Trabajo para saldar las diferencias entre las cámaras empresarias y los gremios. Para Jerónimo, la dinámica actual vacía de contenido la herramienta de negociación colectiva, lo que motivó el retiro inmediato de la delegación trabajadora. El dirigente insistió en que la central obrera no está dispuesta a participar de una instancia formal donde las resoluciones ya están redactadas previamente por el sector patronal y el Estado.

Frente a este escenario de parálisis, las conducciones de los diferentes gremios que integran la CGT iniciaron una ronda de consultas internas para determinar el rumbo de la protesta. El propio Jerónimo anticipó que la central sindical analizará de forma urgente los próximos pasos a seguir ante lo que consideran un congelamiento encubierto de los ingresos populares. Al ser consultado sobre la profundidad de las acciones que evalúan los equipos técnicos y las bases, el dirigente no anduvo con vueltas: “No descartamos un paro”.

La postura de la CGT refleja la preocupación de los trabajadores de la industria y los servicios ante la pérdida constante del poder adquisitivo, en un contexto donde los costos de la canasta básica continúan en ascenso y las paritarias sectoriales encuentran fuertes topes para su homologación. Los líderes sindicales advirtieron que la falta de respuestas políticas arrastra a los trabajadores a una situación límite, lo que acelera los tiempos para una nueva huelga general.

Share this Article