La interna en el Poder Ejecutivo sumó un nuevo capítulo de tensión en el plano económico. La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, volvió a tomar distancia de la gestión de Javier Milei al reclamar públicamente un rol más activo del Estado para apuntalar al sector agropecuario. Durante su participación en la ExpoVenado, en la provincia de Santa Fe, la titular del Senado remarcó el desequilibrio entre el esfuerzo fiscal que realizan los productores y las obras que reciben a cambio.
Los productores agropecuarios reclaman desde hace meses mejoras viales y de conectividad para poder trasladar las cosechas, un punto en el que la vicepresidenta hizo especial hincapié. Villarruel fue categórica sobre la necesidad de financiamiento público: “El campo deposita mucho dinero en las arcas públicas y tiene muchos problemas por resolver. Requiere una inversión del Estado”.
Para la funcionaria, la falta de infraestructura básica atenta de forma directa contra la llegada de capitales y el desarrollo de las economías regionales. En ese sentido, advirtió que un inversor extranjero “no va a invertir en un país que está tan desconectado” y defendió la articulación entre el sector público y el privado como una herramienta clave para el crecimiento. “No es que no podemos replicar esto en el resto del país. Es imperiosa la generación de empleo”, consideró.
El esquema de derechos de exportación sigue siendo uno de los principales focos de conflicto entre las entidades rurales y el equipo económico del Gobierno. Al ser consultada sobre las retenciones, la vicepresidenta prefirió delegar la responsabilidad técnica en la Casa Rosada, aunque envió un mensaje directo sobre las expectativas del sector de cara a los próximos meses: “Espero que el Gobierno pueda ir ordenando esta situación. Falta un año y medio más de gobierno. No perdamos las esperanzas”.
La presión fiscal sobre los eslabones productivos fue otro de los ejes que la titular del Senado puso en debate, al señalar que el actual esquema de recaudación asfixia la competitividad de las economías del interior. Según su análisis: “La carga impositiva y los impuestos que recaen sobre cada uno de los productores encarecen el costo de producir en nuestro país, y eso es algo en lo que también tendríamos que trabajar, que es una reforma tributaria”.
Finalmente, la vicepresidenta buscó tender puentes con la dirigencia ruralista y elogió el rol histórico de la actividad en la economía nacional. “Ojalá que, parte de las aspiraciones que tenga el campo, podamos cumplirlas como retribución a quienes tanto han puesto de sí. El campo es el orgullo de la República Argentina. Hemos sido, somos y seremos el granero del mundo”, concluyó.