El desborde del arroyo Barranqueras dejó sumergida a la localidad chaqueña de Tres Bocas, destruyendo defensas de arena y anegando viviendas de material y chapa, calles y una plaza. A pesar de que el nivel del agua bajó diez centímetros en las últimas horas, el panorama sigue siendo sumamente crítico. Los operativos de evacuación abarcaron a vecinos y animales, mientras que algunos habitantes permanecen en sus hogares por temor a robos y escuelas funcionan como centros de asistencia en medio del avance del fenómeno El Niño.
La localidad de Tres Bocas, en la provincia del Chaco, enfrenta un panorama devastador luego de que el desborde del arroyo Barranqueras anegara calles, plazas y decenas de viviendas construidas con chapas y mampostería. Las intensas corrientes de agua superaron las barreras de contención con bolsas de arena improvisadas por los vecinos, erosionando el terreno y dejando los accesos cubiertos de barro y piedras. Aunque se constató un leve descenso de diez centímetros en el caudal durante las últimas horas, el estado de emergencia persiste en toda la zona.

El avance de las inundaciones obligó al despliegue de operativos de evacuación hasta la jornada del viernes, permaneciendo este sábado pocos habitantes en el lugar. Aquellos que optaron por no abandonar sus hogares lo hicieron para resguardar sus pertenencias frente a posibles hechos de inseguridad. La crisis también alteró la dinámica comunitaria y educativa: las clases se suspendieron y varios establecimientos escolares fueron acondicionados como centros de refugio para los evacuados, al tiempo que el uso de canoas se convirtió en el único medio de transporte viable para cruzar las márgenes del arroyo y brindar asistencia.
El rescate y traslado preventivo alcanzó asimismo a los animales de la zona. Equipos de asistencia y pobladores evacuaron perros, gatos, caballos, cabras, chivos y gallinas para evitar que murieran ahogados. Esta contingencia en Tres Bocas se enmarca en una emergencia ambiental más amplia que azota a diversos municipios del Chaco y la región del Litoral, donde vecinos de áreas anegadas han tenido que recurrir al uso de heladeras viejas como embarcaciones de contingencia para retirar objetos de valor.

La principal inquietud de la población se concentra en las condiciones meteorológicas inmediatas y a mediano plazo. Con suelos absolutamente saturados por las precipitaciones y actividad eléctrica registrada recientemente, el pronóstico de nuevas tormentas amenaza con agravar las inundaciones. El fenómeno climático de El Niño —catalogado como «Superniño» debido a la intensidad de sus precipitaciones— mantiene en vilo a la región, donde las proyecciones y comparaciones con el histórico temporal de 1983 sugieren que los picos máximos de crecida podrían registrarse hacia el mes de diciembre