El Senado aprobó esta tarde con modificaciones el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), por lo que la iniciativa impulsada desde Balcarce 50 regresa en segunda revisión a la Cámara de Diputados. La Cámara baja sólo podrá aceptar la totalidad de los cambios validados por el cuerpo senatorial o bien insistir con su versión original votada en agosto último, para lo cual requerirá una contundente mayoría de dos tercios, dado que en la Cámara alta la votación en general alcanzó los 46 votos afirmativos contra 22 rechazos, misma proporción que se replicó en gran parte de la votación en particular. La propuesta establece que la institución monetaria tendrá como único objetivo defender el valor de la moneda.
Entre el conjunto de modificaciones aprobadas en la Cámara alta se destaca la eliminación de la muy cuestionada cláusula que exigía la aprobación de los dos tercios de ambas Cámaras para remover a las autoridades del organismo. Con la nueva redacción, la remoción pasará a realizarse únicamente por el Senado y mediante mayoría absoluta, es decir, la mitad más uno del total del Cuerpo. Se aplicará el mismo criterio de mayoría absoluta en la Cámara alta para validar el pliego de candidatos al directorio que envíe el Poder Ejecutivo, trámite que en la actualidad se efectúa por mayoría simple.
Asimismo, la iniciativa apunta a garantizar de manera explícita la independencia de la entidad monetaria mediante la prohibición estricta del financiamiento directo o indirecto al Tesoro Nacional. En consecuencia, el Banco Central ya no podrá otorgar adelantos transitorios —mecanismo utilizado históricamente para cubrir el déficit fiscal de las administraciones centrales mediante emisión monetaria— ni comprar de forma directa títulos públicos en el mercado primario.
Paralelamente, el texto prohíbe la transferencia de ganancias contables o por diferencia de cambio al Tesoro. Los resultados de la entidad deberán asignarse con carácter prioritario a la absorción de pérdidas acumuladas, la recomposición del patrimonio o la cancelación de deuda pública. Del mismo modo, el proyecto dispone la eliminación de instrumentos de deuda como las Letras Intransferibles y moderniza la normativa sobre administración y resguardo de las reservas internacionales.
Esta norma impulsada por la Casa Rosada da marcha atrás con la reforma de la Carta Orgánica realizada por el cristinismo en el año 2012, la cual había ampliado los mandatos de la entidad para abarcar cuatro objetivos: promover la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social. En este punto de la discusión, el peronista entrerriano Adán Bahl insistió durante la jornada en sostener el objetivo vinculado al trabajo.
La presentación del oficialismo y los argumentos sobre la herencia recibida
Los cambios aprobados en el recinto —que habían sido anticipados el día anterior por medios acreditados en la Cámara alta— fueron adelantados por el legislador libertario y presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda, Agustín Monteverde (Capital Federal). Durante su intervención, Monteverde aseveró que el proyecto “no se trata de un capricho”, sino de “evidencias concretas de una tragedia” iniciada en 2003, tras “20 años de saqueo institucional que le costó al país el equivalente al 85% del PBI”. En esa línea, hizo referencia a “reservas líquidas actualizadas por USD 116.000 millones”.
El titular de Presupuesto tampoco omitió mencionar “las letras intransferibles para sustituir reservas por ‘pagadioses’, cuyos autores sabían tenían valor cero”. Acto seguido, profundizó sobre los mecanismos de emisión: “una emisión exógena, pura y dura para financiar al Tesoro que nos costó USD 299.000 millones” y una “emisión endógena que creó un dispositivo de esterilización de lo que se emitía y se ocultaba y postergaba”. A ello agregó: “Se emitía por una ventanilla y se tomaba por otra con una tasa de interés, con bancos comerciales que se convirtieron en ‘pasamanos’ de lujo y ganaban fortunas con lo que pagaba el Banco Central. Transformaron el ahorro de argentinos en plata para los políticos”.
En la misma línea argumental, la senadora libertaria de Neuquén y pastora evangélica Nadia Márquez —quien se encuentra vedada en su provincia para aspirar a cargos locales por la normativa de Ficha Limpia vigente tras una probation cumplida hace más de una década— apuntó contra la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner entre 2019 y 2023 afirmando que “Triplicaron la emisión monetaria”. Sentenció además que “La fiestita siempre alguien la paga” y recordó el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) emitido en 2005 por el expresidente Néstor Kirchner para saldar la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) sin intervención del Congreso.

Debate en particular: observaciones, reservas y encajes
Durante la discusión en particular, la peronista riojana Florencia López cuestionó el tratamiento de los activos internacionales al señalar que “el artículo 13 de esta reforma plantea la inembargabilidad de las reservas” mientras que “la modificación del 33 habilita al Banco Central a ponerlas en garantía”. La legisladora calificó la medida sosteniendo que “Esto es gravísimo”.
Frente a estas críticas respondió el oficialista riojano Juan Carlos Pagotto, quien se alineó con las expresiones de Márquez respecto al primer período kirchnerista manifestando: “Le pagamos la deuda al FMI al 4% de tasa natural, con dinero obtenido de Venezuela al 16% anual. Que alguien me explique si no es usura”.
Por su parte, la senadora Flavia Royón (Primero los Salteños) comprometió su aval en general pero planteó objeciones puntuales sobre cuatro artículos. Entre sus advertencias, remarcó el “riesgo” de no establecer “ni techo ni piso a los encajes”. Durante el tratamiento artículo por artículo, el bloque oficialista aceptó una de las alternativas técnicas sugeridas por la excolaboradora del área de energía del Gobierno anterior.
Las posturas de los bloques opositores y aliados
Desde la oposición kirchnerista, el senador Jorge Capitanich (Chaco) manifestó el rechazo de su espacio al articulado general: “Creemos que están dadas condiciones para que vuelva a Diputados. Las reformas son insuficientes, incongruentes y, verdaderamente, pueden generar más perjuicios que beneficios. Estas reformas hay que hacerlas de forma estructural”. Pese a las críticas globales, el bloque del Frente de Todos acompañó la exigencia de mayoría absoluta para la remoción y designación de autoridades.
Por otro lado, los integrantes de Convicción Federal —distanciados del cristinismo— adoptaron una postura intermedia. A través del catamarqueño Guillermo Andrada, el espacio respaldó la norma en general pero formuló observaciones en particular, reiterando el reclamo no contemplado de incorporar sillas en el directorio para representar un “federalismo” utilizado según el debate de turno.
A su turno, el jefe del bloque kirchnerista, José Mayans (Formosa), salió al cruce de las afirmaciones iniciales de Monteverde al remarcar: “En diciembre de 2023, la deuda general externa era de USD 370.000 millones. Hoy, es de USD 484.000 millones, más de USD 110.000 millones en 1000 días de gobierno”.
Desde los bloques dialoguistas, el titular de la bancada del PRO, Martín Goerling (Misiones), definió el proyecto como un “gran paso” destinado a “blindar” a la institución monetaria tras “antecedentes de desastres, con uso y manipulación que generó el peor de los impuestos: la inflación”. Goerling ponderó tres pilares: el fin del Banco Central “como cajero automático del Estado”, la eliminación de la “contabilidad mágica” de utilidades mediante devaluaciones y la fijación del mandato único.
Asimismo, el líder de la UCR en el Senado, Eduardo Vischi (Corrientes), coincidió en caracterizar a la inflación como “el impuesto más injusto y cobarde, que afecta a quienes menos tienen”. No obstante, acotó que “el equilibrio fiscal sin crecimiento tampoco es bueno”, comparándolo al afirmar que “es como la paz de los cementerios”, y concluyó que “no hay justicia social sin moneda estable, tampoco hay equilibrio si un pueblo no llega a fin de mes”.
Cierre de la sesión
El cierre del debate parlamentario estuvo a cargo de la presidenta del interbloque de La Libertad Avanza, la senadora porteña Patricia Bullrich, quien reflexionó: “Un Banco Central fuerte y que cuide la moneda implica cuánto le rinde el sueldo a una persona, qué puede comprar un jubilado y cómo ahorra una familia para sus planes futuros”.
En el tramo final de su discurso, Bullrich enfatizó: “Sabemos que hay momentos en los que hay que hacer reglas pétreas, tras una inflación -que dejó el kirchnerismo- de 211,4%”. Y concluyó reafirmando la orientación de la iniciativa: “Había un ‘curro’ con el dólar y los precios cambiaban cada dos minutos. Hoy necesitamos que deje de ser la caja que financió absolutamente a gobiernos que pedían plata sin fondos. Por eso estamos tratando esta ley”.