El grito casi afónico, el abrazo interminable, la emoción a flor de piel. Los hinchas argentinos vivieron el final del partido entre la Selección y Egipto en un rango que fue de la euforia absoluta a las lágrimas de desahogo.
La remontada fue épica y el triunfo 3-2 sepultó las dudas y las sensaciones negativas que habían invadido a los fanáticos hasta los 80 minutos del partido.