El director técnico evalúa dar un paso al costado tras el vencimiento de su contrato en diciembre. La salida de Lionel Messi, el desgaste del cuerpo técnico y la floja jerarquía de los amistosos programados aceleran el final de ciclo.
La Selección argentina atraviesa el momento de mayor incertidumbre de los últimos ocho años. Tras la derrota ante España en la final del Mundial 2026, el director técnico Lionel Scaloni dejó abierta la posibilidad de no continuar en su cargo y el escenario actual parece anticipar el final de un ciclo histórico cuando venza su contrato el próximo 30 de diciembre.
El entrenador santafesino le manifestó al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, que se encuentra muy cansado y evalúa dar un paso al costado. Las dudas del conductor del plantel no surgen de un análisis en caliente tras la caída mundialista. El propio Scaloni explicó que necesitaba tiempo para pensar y detalló el enorme desafío que implica volver a construir un grupo competitivo tras un largo período de éxitos: “Siento la necesidad de pensar, porque ya no sé si se va a poder hacer algo tan grande como esto”.
Para el estratega de la Albiceleste, la continuidad del proyecto requiere una renovación profunda. Scaloni reconoció que para seguir era necesario “resetearse” y volver a formar un grupo de trabajo, algo que consideró “muy difícil de repetir” en el corto plazo.
El recambio del plantel y las bajas en el cuerpo técnico
El escenario de la reconstrucción se complejizó todavía más luego de que Lionel Messi anunciara su retiro definitivo de la Selección nacional. La partida del capitán marca el cierre de la etapa más gloriosa de las últimas décadas, que incluyó la obtención de dos Copas América, la Finalissima y la Copa del Mundo en Qatar. A la salida del diez se sumó el adiós de Nicolás Otamendi y las dudas de Leandro Paredes, quien además arrastra una dura sanción de diez partidos por parte de la FIFA.
En paralelo, el cuerpo técnico sufrirá una baja sensible que afecta la estructura diaria de trabajo. Walter Samuel, ayudante de campo de máxima confianza del entrenador, tiene decidido dejar su cargo para iniciar su camino como director técnico principal en el fútbol europeo. Samuel acumuló ocho años de labor junto a Scaloni y cumplió un rol clave en el análisis táctico y las jugadas de pelota parada durante el último Mundial.
La eventual salida de su colaborador directo añade una dificultad extra para el DT, quien tendría que armar un nuevo grupo de asistentes en el mismo momento en que define su propia permanencia. A este panorama se incorporó un conflicto económico por deudas pendientes de la AFA con el cuerpo técnico y los futbolistas, una situación que generó malestar en la intimidad del plantel luego de varios años de altos ingresos para la institución.
La preocupación por la jerarquía de los rivales
El tercer factor de desgaste radica en la planificación deportiva y las dificultades para cerrar amistosos de primer nivel. Scaloni pretende que el equipo se enfrente a rivales de jerarquía europea para iniciar la renovación, pero las restricciones del calendario internacional limitaron las opciones de la dirigencia.
La caída de la Finalissima en Qatar obligó a organizar partidos de urgencia ante Mauritania y Zambia para mantener el ritmo de competencia. Para la ventana de septiembre y octubre, la AFA evalúa como posibles rivales a Burkina Faso y Benín, encuentros que todavía no fueron oficializados debido a demoras reglamentarias en la habilitación de la FIFA. La falta de certezas y la baja exigencia de los rivales proyectados terminaron de profundizar las dudas del entrenador sobre la viabilidad del nuevo proceso