Fue el rey de las criptomonedas. Decían que nadie tenía mejor ojo que él para las inversiones de riesgo, para multiplicar exponencialmente el dinero. Su patrimonio llegó a estar valuado en 25.000 millones de dólares y a ocupar la tapa de Forbes. Un estrafalario genio de las finanzas que, de pronto, cayó.
Y su caída fue brutal. En apenas tres días esos 25.000 millones pasaron a ser 900; en una semana no le quedaba nada. Ni siquiera la libertad. La justicia norteamericana lo condenó a 25 años de prisión. Sam Bankman- Fried pasó de ser el joven prodigio de las inversiones tecnológicas a ser un huésped (por largo tiempo) del sistema penitenciario. De un genio de las inversiones a un estafador