El discurso de León XIV se produce en un clima de alta tensión internacional y tras cruces indirectos con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Aunque no mencionó nombres propios, el Pontífice arremetió contra quienes “manipulan el nombre de Dios para beneficios económicos y militares”.
La llegada de León XIV a Bamenda fue recibida con una alegría desbordante por miles de personas que rompieron el cerco de seguridad para saludarlo. Su presencia logró lo que parecía imposible: las facciones separatistas declararon un alto el fuego de tres días en honor a su visita.