El hallazgo de los cadáveres de tres miembros de una familia conmocionó a los vecinos de un edificio de Curitiba, en Brasil. El silencio inusual y los ladridos constantes del perro de la familia despertaron la preocupación de los residentes, que no veían a sus vecinos desde el fin de semana.
Ante la falta de respuestas a los intentos de contacto, el portero del edificio contrató a un cerrajero para entrar al departamento del noveno piso.