La frontera entre Nepal y la región autónoma china de Tíbet quedó devastada tras una brutal avalancha de lodo y escombros que arrasó pueblos enteros, dejó al menos 362 muertos y más de 1300 personas desaparecidas.
El desastre, que ocurrió el miércoles por la mañana, fue provocado por el derrumbe parcial de un glaciar y generó una ola de destrucción que impactó a ambos lados de la frontera.