La Policía de Nueva Zelanda busca a un hombre que entró a una casa en llamas y rescató a un jubilado de 89 años, pero desapareció del lugar antes de que alguien pudiera conocer su identidad.
No está acusado de ningún delito ni necesitan interrogarlo como testigo. Las autoridades quieren encontrarlo por un motivo completamente diferente: agradecerle por haber salvado una vida.