Todo comenzó el 25 de agosto, cuando los servicios de emergencia llegaron a los Mimosa Arms Apartments, en la cuadra 700 de East Janet Street, tras un llamado por un bebé inconsciente que, según la madre, “se había atragantado con comida”. El nene no respiraba y, pese a los intentos médicos, murió tres días después en el hospital.
Intentó desligarse de la investigación por la muerte de su hijo, pero quedó detenida tras una pericia clave
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