Ese entorno, en el que aprendían sobre religión y los vínculos con la comunidad, fue el punto de partida de una relación que avanzó rápidamente hacia el compromiso mutuo.
Quienes lo conocían describían a Schipper como alguien inteligente, carismático y atento. Showvay, por su parte, apostó por la relación incluso cuando aparecieron los primeros conflictos. Poco tiempo después de casarse, él le confesó una infidelidad. Aún así, ella decidió seguir adelante y reconstruir el vínculo.