En el lugar donde hasta hace unos días se levantaban dos torres de viviendas populares, hoy solo quedan montañas de concreto roto, hierros doblados y pertenencias dispersas entre el polvo. Ahí, en medio del desastre que dejaronlos terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio, Víctor Colivert tomó una decisión que no estaba dispuesto a negociar.
“Me voy para China, para donde sea, pero no lo dejo solo”, dijo mientras permanecía junto al cuerpo de su sobrino Oswall, de 13 años, rescatado horas antes de entre los escombros. Su mayor temor ya no era encontrarlo, era perderlo otra vez.