En medio de los edificios destruidos, los cortes de luz y los equipos de rescate que todavía trabajan entre los escombros de Pereira, apareció una historia que refleja la solidaridad de los propios vecinos después del terremoto. Juan Pablo Sánchez de Espinel tiene apenas 13 años y, pese a que su familia y su casa están a salvo, decidió salir solo para ayudar en la búsqueda de víctimas.
El adolescente contó su historia durante la cobertura de TN en una de las zonas afectadas. El 10 de agosto, después del terremoto, llegó hasta una vivienda que se había derrumbado y comenzó a colaborar con quienes intentaban encontrar a una mujer atrapada.