Ulises Jaitt recurrió a la Justicia de San Isidro para revertir el archivo del expediente. La defensa apunta a graves inconsistencias en la línea temporal de las llamadas de emergencia, la falta de peritajes clave en el iPad y la manipulación de objetos.
A más de dos años del cierre de la investigación, la familia de Natacha Jaitt busca reactivar el expediente judicial para esclarecer las circunstancias de su fallecimiento. El hermano de la modelo, Ulises Jaitt, formalizó una presentación ante la Fiscalía General de San Isidro para solicitar la reapertura de la causa que investiga lo ocurrido el 23 de febrero de 2019 en el salón de eventos Xanadú, en Tigre. El recurso, impulsado por el abogado penalista Ignacio Barrios, sostiene que la resolución de archivo dispuesta en marzo de este año no constituye un sobreseimiento definitivo y que existen elementos probatorios determinantes que no se analizaron de manera adecuada.
La defensa del particular damnificado hizo foco en las maniobras que se realizaron en el establecimiento antes de la intervención de las autoridades policiales. Según el escrito judicial, existen declaraciones de los testigos presenciales Guillermo Gonzalo Rigoni, Gustavo Andrés Bartolini y Raúl de Jesús Velaztiqui Duarte que describen el traslado y la limpieza de diversos elementos en el lugar del hecho. Para el abogado de la familia: “Estas declaraciones describen el traslado y limpieza de objetos potencialmente relevantes para la causa”, lo que, según argumentó, impide que los investigadores consideren la escena como un espacio inalterado.
Las discrepancias horarias y los dispositivos tecnológicos
Otro de los puntos críticos que fundamentan el pedido de reapertura se vincula con la reconstrucción temporal de la noche del fallecimiento. Los registros electrónicos exponen diferencias de tiempo significativas entre los pedidos de auxilio y el arribo de las fuerzas de seguridad y el personal médico. De acuerdo con el documento presentado, se estima una diferencia de al menos 17 minutos y 17 segundos entre la primera llamada registrada y la alerta policial. A su vez, el escrito detalla que existió “una diferencia de 33 minutos entre la alerta policial y el despacho médico”, lo que genera serias dudas sobre la sincronización de la asistencia de emergencia.
La investigación sobre el soporte tecnológico de la víctima también quedó bajo la lupa de la querella. El abogado de Jaitt advirtió sobre la falta de individualización de los resultados correspondientes al análisis forense de varios dispositivos secuestrados, en particular el iPad modelo A1670 que pertenecía a la conductora. En el escrito se remarcó que esta situación “impidió completar testimoniales clave” para el desarrollo de la causa. Asimismo, la defensa cuestionó la ausencia de un informe integral sobre el soporte que grabó las imágenes de seguridad del salón de fiestas, por lo que exigió un examen completo sobre la exportación y continuidad de los registros originales.
Por último, en el plano médico, la querella solicitó la conformación de una junta interdisciplinaria para evaluar la presencia de cocaína y cocaetileno en el cuerpo de la víctima. También reclamaron que se defina la competencia para resolver la revisión del expediente en un plazo de tres días o que, en su defecto, “se adopten al menos medidas conservatorias para evitar la degradación de pruebas” que resultan vitales para el esclarecimiento definitivo del caso.