La compañía avícola despidió a 250 empleados de su establecimiento industrial de Concepción del Uruguay, Entre Ríos, que hasta ahora contaba con aproximadamente 900 trabajadores. ELa empresa atribuyó la decisión a una fuerte disminución de la actividad vinculada con problemas en las exportaciones, sobreoferta en el mercado argentino y aumento de los costos.
La empresa explicó en los telegramas enviados a los trabajadores que los brotes de influenza aviar registrados en Argentina derivaron en cierres y restricciones para acceder a mercados internacionales, lo que produjo una reducción de las exportaciones y aumentó la oferta disponible dentro del país. A ese escenario sumó la caída de precios, mayores costos operativos, contingencias en las plantas y conflictos colectivos que afectaron los niveles de producción y faena.
Desde la Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) rechazaron los despidos y aseguraron que los trabajadores ya atravesaban una situación compleja, con atrasos salariales de más de cinco quincenas. El gremio también cuestionó que la empresa invoque una situación de fuerza mayor para justificar las desvinculaciones y anticipó la posibilidad de nuevos telegramas.
La crisis de Granja Tres Arroyos tiene además un componente financiero. La compañía mantiene negociaciones con acreedores para reestructurar una deuda estimada en USD 350,9 millones. El esquema informado contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago de hasta siete años y la venta de activos considerados no estratégicos.
La situación exportadora comenzó a deteriorarse con los episodios de gripe aviar que afectaron al sector argentino y provocaron restricciones sanitarias en mercados clave. La Unión Europea formalizó recientemente la reapertura para la carne aviar fresca argentina desde el 17 de agosto, aunque para Granja Tres Arroyos la normalización llega después de un prolongado período de dificultades económicas y productivas.