La petrolera estatal se desprendió del 70% de las acciones de la mayor distribuidora de gas del país. La operación forma parte del plan estratégico de la firma para concentrar todos sus recursos en el desarrollo de Vaca Muerta.
Los directivos de YPF aprobaron la venta de su participación controlante en Metrogas y Metroenergía tras aceptar una oferta de Edenor por un total de 780 millones de dólares. El traspaso de las acciones de la principal distribuidora de gas de la Argentina, que asiste a más de 2,4 millones de usuarios en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, se concretó bajo la premisa de focalizar los esfuerzos de la petrolera estatal en el segmento no convencional.
A través de un comunicado oficial, los voceros de la petrolera explicaron que la conducción de la firma: “aceptó la oferta presentada por EDENOR S.A. para la compra de su participación accionaria en MetroGAS S.A. y MetroENERGÍA S.A. por un monto de USD 780 millones”. El negocio se resolvió mediante un esquema de licitación internacional donde el banco Citigroup intervino como asesor financiero.
La operación comprende el traspaso del 70% del capital social y los derechos de voto que YPF poseía en Metrogas, equivalentes a más de 398 millones de acciones Clase A y Clase B, junto con el 5% de la participación en Metroenergía. Desde la conducción de la petrolera argumentaron que la decisión responde a la necesidad de: “continuar optimizando su portafolio de activos y concentrando sus esfuerzos e inversiones en el desarrollo de Vaca Muerta”. El objetivo de la gestión actual, según indicaron, consiste en consolidar a la empresa como: “una compañía shale de clase mundial y avanzar en su transformación en un actor energético de escala global”.
Las claves del proceso y el futuro de la licencia
El proceso de venta comenzó en abril con trece empresas interesadas, de las cuales cinco llegaron a la instancia final de auditoría profunda. Los encargados de la evaluación explicaron que la elección no dependió solamente del valor económico, sino también de la capacidad financiera de los oferentes para evitar compromisos de pago que luego resultaran de imposible cumplimiento. De este modo, el holding controlado por los empresarios Daniel Vila y José Luis Manzano, que ya poseía una participación indirecta en la distribuidora, se quedó con la adjudicación.
La adquisición se produce en un momento de reconfiguración del negocio regulado. En julio pasado, la distribuidora concretó un reparto de dividendos por 100.000 millones de pesos, una maniobra financiera que no realizaba desde noviembre de 2001. Asimismo, los nuevos operadores aguardan la definición del Poder Ejecutivo sobre la prórroga de la licencia de operación por otros veinte años, una recomendación que el Enargas ya elevó al Gobierno nacional y que resulta clave para otorgar previsibilidad a la inversión.
Esta desinversión se acopla al denominado Plan 4×4, la hoja de ruta que lidera el presidente de YPF, Horacio Marín, orientada a desprenderse de los activos considerados secundarios para volcar el flujo de caja a la producción de petróleo y gas no convencional en la cuenca neuquina. Bajo este mismo esquema de reestructuración de cartera, la petrolera estatal ya había transferido en diciembre de 2025 la firma de fertilizantes Profertil a los grupos Adecoagro y la Asociación de Cooperativas Argentinas por 1.200 millones de dólares.