En las grabaciones se puede observar a Allen, de 24 años, merodeando las inmediaciones de la Casa Blanca varias horas antes del ataque. El joven no parecía actuar bajo un impulso repentino; por el contrario, las imágenes lo muestran estudiando los puestos de control y midiendo las distancias desde los puntos de acceso, en lo que los peritos califican como un reconocimiento táctico del terreno.
Uno de los hallazgos más perturbadores que trascendió recientemente es una selfie que Allen se tomó apenas minutos antes del ataque. En la imagen, que ya está en manos del FBI, se ve al atacante posando con el arma de fuego que utilizaría poco después. Esta foto no solo confirma su intención premeditada, sino que también revela una perturbadora búsqueda de notoriedad.