“Cuando tragué sentí que algo se me quedó atascado en la garganta por un momento, pero nunca pensé que fuera un clavo; creí que eran las nueces, que me había atragantado con una nuez pecán”, relató Buckley noticiero de WESH 2 News.
Por suerte, su hijo había pedido otro gusto y no sufrió daños. Pero ella, sin saberlo, ya había ingerido varios pedazos de metal.
Preocupada, Buckley fue al hospital y una radiografía confirmó que tenía un clavo alojado en el cuerpo. Esa misma noche, los médicos le realizaron una endoscopía y encontraron dos fragmentos de metal incrustados en sus intestinos